Cuando se hace referencia a una “empresa” y/o “emprendimiento”, a menudo nos centramos en analizar la actividad comercial. Esto se debe a que los negocios se basan en alianzas y sinergias que pueden crearse. Sin embargo, se pasa por alto el hecho de que cada empresa o emprendimiento está conformado por PERSONAS o GRUPOS DE PERSONAS, quienes dan forma a la identidad de la organización y determinan la manera en que se llevan a cabo las cosas.
Entonces ¿deberíamos esforzarnos por conocer mejor a estas personas? En realidad, tratar de conocer la naturaleza de cada persona constituye una tarea compleja debido a que cada una/o es única/o por las decisiones y la variedad de factores que influyen en su entorno. Esto no quiere decir que no se puedan analizar factores de su contexto que pueden incidir en la toma de decisiones empresariales, por ende, en la forma en la que gestionan sus emprendimientos y/o empresas.
Esto nos conduce a preguntarnos ¿Cuál es la importancia de conocer más aspectos de las personas al hacer empresa? Muchos, si no todos, nos hacemos esta pregunta. En realidad, la importancia radica en el propósito tanto de la empresa como del emprendimiento, ya que está intrínsecamente relacionado con el propósito de la/s persona/s que inicia/n la actividad comercial o que la gestionan.
Basándome en esta premisa, gracias a la experiencia que adquirí brindando asesoramiento especializado en Tú-Consultorio Empresarial, pude analizar información relevante respecto a la forma en la que las mujeres gestionan sus empresas o emprendimientos. Este análisis se enriqueció con observaciones, experiencias personales y de otros asesores, además de entrevistas al vivo con empresarias y emprendedoras que participaron en los eventos de tejido de redes.
Con todo este análisis se pudo determinar la importancia de considerar a la persona en su totalidad porque cada individuo conjuntamente con las decisiones que toma, influyen directamente en su actividad empresarial. Esta idea se puede relacionar metafóricamente con un árbol de decisiones, donde cada acción o elección influirá en el resultado final.
Por lo tanto, surge la pregunta ¿qué factores analizamos? Definir los factores a considerar resulta ser una labor compleja, debido a que se pueden analizar desde aspectos demográficos hasta aspectos psicográficos. Por ello, se decidió centrar la definición de estos factores desde una perspectiva que englobe tanto a la persona como a la empresa o emprendimiento, así como a la relación entre ambos.
Considerando esta perspectiva, se identificaron diversos factores que pueden influir en la forma de gestionar las actividades comerciales, mismos que se presentan en la siguiente gráfica.
Todos los factores mencionados están estrechamente vinculados con la empresa o emprendimiento y con la persona, ya que su interacción afecta la toma de decisiones. Pero ¿qué quiere decir cada uno de estos? Seguramente, muchos de ustedes observan los factores planteados y le dan una interpretación, sin embargo, de qué nos beneficia conocer estos factores sin comprender realmente el trasfondo de lo que plantea cada uno de estos.
Podría comenzar detallando cada una de las experiencias que respaldan la definición de estos factores, pero sería una tarea extensa. Por lo tanto, a continuación, les brindaré un ejemplo que abarca algunos factores de los mencionados. Los cuales están relacionados con las oportunidades de formación, la independencia económica y las actividades personales, sin embargo, es posible que en el relato puedan encontrar intrínsecamente otros factores.
“El ejemplo que les planteo está relacionado con una persona que tuvo la oportunidad de alcanzar un nivel de postgrado con una fuente laboral estable, con la cual tenía una independencia económica además de compartir los gastos del hogar con su pareja. En algún punto decidió dejar su trabajo para priorizar a su familia y la maternidad, sin embargo, se dio cuenta que necesitaba que su tiempo sea productivo y con base en eso fue que decidió emprender, en este momento empezó a tomar decisiones para su emprendimiento, considerando el tiempo que le brinda tanto a las actividades empresariales como a las personales, además de los ingresos que puede generar, considerando su experiencia y conocimientos. Actualmente, la gestión de su empresa en gran parte depende de ella, pero también del equipo con el que trabaja.”
Este es un caso que les puede resonar a muchas/os, sin embargo, estoy segura de que ciertos matices y condiciones pueden ir cambiando en cada caso, si se profundizan y analizan cada uno de los factores que se plantean. Con lo cual se podría determinar ¿por qué las mujeres deciden emprender o hacer una empresa? o ¿cómo cada una tiene una forma específica de hacer las cosas?
Sin embargo, considero que no es necesario enfatizar en todo esto, sino más bien enfocarnos en conocer a profundidad cada uno de esto factores y sus implicancias porque podría darnos una nueva perspectiva de ¿cómo trabajar con ellas?, ¿qué aspectos se deben reforzar y profundizar? y ¿en qué áreas todavía se debe apoyar? O incluso evaluar si estos factores pueden aportar algún beneficio a todos los esfuerzos que se hicieron hasta el momento.
Hasta este punto se habló específicamente de una mujer haciendo empresa por la información que se analizó, sin embargo, si retomamos la premisa inicial de ver a la PERSONA, se podría analizar cada uno de los factores para ambos sexos u otro grupo de personas, porque se podría descubrir factores equivalentes en ambos casos o en algunos casos pueden ser los mismos; lo cual sería interesante de analizar y determinar.
En síntesis, considero que los factores que se plantean acá pueden acercarnos a desarrollar una nueva METODOLOGÍA para entender la forma de realizar empresas y la forma de desarrollar emprendimientos. Esto al mismo tiempo nos ayuda a encontrar aspectos primordiales en los que se puede trabajar para generar mayor desarrollo económico en beneficio del progreso de nuestro país.





